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domingo, 22 de julio de 2012

Breve e incompleto recetario vital

Un día te levantas y te preguntas... ¿qué carajo estoy haciendo aquí...? Te encuentras "más perdido que un pulpo en un garaje". Sin destino... sin objetivos... sin rumbo... desmotivado... como un autómata integrado en una sociedad de eficiente y extrema productividad que no te da un respiro.

Quizás deberíamos pararnos de vez en cuando y preguntarnos si realmente vivimos la vida de forma consciente, o nos limitamos a existir inconscientemente en ella.

Me gustaría revisar, aunque sea a modo de nota metal, algunos aspectos que quizás puedan ayudar a plantearnos algunas cuestiones o resolver otras... Seguro que se quedan muchas cosas atrás, seguro que muchas son discutibles e imprecisas (podemos hablar sobre ellas), pero quizás, con suerte, alguna nos lleve a algún sitio, y quien sabe, igual seguimos reflexionando sobre más cosas más adelante.

Comencemos...

No pelearse con la vida... Fluir


Hay que dejarse fluir. No empeñarse en comprender la vida... sino vivirla.

Deberíamos ser capaces de integrarnos en nuestra propia vida, siendo parte de ella, aceptando lo que pasa y haciendo lectura positiva de lo que acontece. Aceptar no implica rendirse, es saber adaptarse.

Qué peligro cuando empezamos a rasgarnos las vestiduras al mismo tiempo que gritamos... ¿por qué...?

No olvidemos que se aprende más de los fracasos que de los éxitos, y que las situaciones que realmente nos ponen a prueba como persona son habitualmente las más inesperadas o las que menos nos gustan.

Me quedo con la magnífica frase de Randy Paush:

"Experiencia es lo que consigues cuando no obtuviste lo que querías."

Como decía el viejo proverbio... "¿Mala suerte, buena suerte... quien sabe?". Lo que nos pasa no es ni bueno ni malo... es como lo veamos, como lo interpretemos. Bueno y malo, muchas veces, son dos grandes engaños totalmente impuestos y dependientes del entorno en el que nos hemos criado. Y lo que hoy parece malo, puede esconder una gran oportunidad o ser la antesala de algo mucho mejor.

Deberíamos procurar adaptarnos a las circunstancias en lugar de perder todas nuestras energías en luchar contra ellas, sobre todo, si no tienen solución o no está en nuestra mano. ¿Acaso el agua de un río se para cuando encuentra una piedra en su lecho...?

"Be water my friend" ("Sé agua, amigo mío")

Ni ayer, ni mañana... Hoy


Ser conscientes de un destino elegido y guiar nuestra vida en base a nuestros anhelos es importante. No deberíamos renunciar a aquello que vemos lejano simplemente por pensar que es inalcanzable.

Sin embargo es importante saber vivir el aquí... el ahora y disfrutar el momento... paladear cada momento como si fuera el último, sin preocuparnos por un mañana incierto más de la cuenta. No hay porqué ser insensatos, debemos planificar el futuro, pero una cosa es planificar, y otra cosa preocupar.

Pensemos como queremos que sea nuestro futuro, cristalicemos nuestros objetivos y pongámonos en marcha, pero una vez decidido, quizás no sea una buena idea volver a darle más vueltas de la cuenta, porque entonces posiblemente estemos cayendo en la preocupación excesiva y una buena decisión ya no nos parezca tan buena.

Debemos ser conscientes de que hay multitud de variables que desconocemos o no tenemos poder sobre ellas, por lo que siempre va a existir un margen de incertidumbre que debemos aceptar, para no caer en la obsesión por el futuro.

No caer en la melancolía del momento pasado, la vergüenza del momento pasado, el trauma del momento pasado... por una sencilla razón... porque ya ha pasado. Igual que "agua pasada no mueve molino", no dejemos que los ecos del pasado condicionen nuestra vida. Cada nuevo día tenemos una nueva oportunidad para reinventarnos, ser la persona que queremos ser, hacer lo que queremos hacer, aprender nuevas cosas y disfrutar el momento.

Decía el Dalai Lama: 

"Tan solo hay dos días en el calendario en el que no puedes hacer nada, ayer y mañana."

Actitud


Hay gente que le encanta gruñir... les encanta tener problemas y contarlos a los demás (verdaderos vampiros energéticos...), y vanagloriarse de lo desgraciados que son, la mala suerte que han tenido en la vida o lo enfermos que están (siempre más que los demás, por supuesto...). Irían a un entierro y sentirían envidia por el fallecido.

Creo que estamos de acuerdo en que con esta actitud es muy complicado ser feliz. En estos casos realmente hace falta un gran trabajo interior para cambiar este tipo de comportamientos. Es una cuestión de actitud... no podemos pretender cultivar una gran vida interior o tener buenos amigos, si no somos capaces de estar a gusto ni con nosotros mismos.

Cambiemos el chip, centrémonos un poquito más en las cosas buenas que nos suceden, en lugar de repasar una y otra vez aquellas que no asumimos. Seamos positivos, pensemos que hoy va a ser un gran día, y probablemente así lo será...

"Si sonríes al espejo, el espejo te devuelve una sonrisa".

No ser mártires crónicos


Hay que saber disfrutar. La vida no es solo sacrificio. El sacrificio dignifica al hombre y forja el espíritu... pero no lo forjemos tanto que se nos rompa.

Los objetivos más deseados suelen ser los que se consiguen con más sacrificio, pero no caigamos en el error de pensar que no los merecemos una vez conseguidos.

Para bien, o para mal, todo lo que conseguimos lo merecemos, aún para aprender algo. Está ahí por algo... demos gracias por ello. Hagamos lectura positiva y procuremos disfrutar de lo que tenemos, en lugar de anhelar insistentemente lo que no.

Dependencia emocional


Estamos hartos de escuchar la expresión de "encontrar a mi media naranja"... qué bonito... y qué equivocado... Yo soy feliz, tú eres feliz... seamos aún más felices juntos. ¿Por qué sumar 1 entre los dos cuando podemos sumar 2 ?

Necesitamos que nuestra madre nos abrace, que nuestra novia nos ría, que el gato nos ronronee para ser felices... error !  Mi felicidad no se puede basar en los demás, porque entonces una falta de ellos me va a sumir en la tristeza, en la apatía, en la infelicidad.

Deberíamos poder ser felices por nosotros mismos. Mirar más hacia nuestro interior que hacia afuera. Todo lo demás, deben ser pluses de felicidad, no condicionantes para ella.

El apego


Peligroso, sobre todo a lo material. Es peligroso depender de alguien para ser feliz, aún más de algo.

Poseer no está mal... no tiene porqué ser malo. Si te lo puedes permitir, magnífico. El problema es el apego... cuando dependes de esas cosas para ser feliz. Probablemente nos estemos desviando si vemos que no paramos de adquirir cosas, que nos dan una efímera y epicúrea felicidad para luego desvanecerse y querer más... convirtiéndonos en "yonquis" consumistas y materialistas, víctimas de una sociedad que nos invita a ello vorazmente.

A veces es mejor simplificar. Desprenderse de aquello que te esclaviza... que realmente no necesitas. Es sencillo una vez se comprende... una vida simple es más fácil de mantener que una compleja, necesitamos menos energía, que podemos dedicar a otros menesteres.

"No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita".
(Agustín de Hipona, AKA San Agustín)

Finalizando (por ahora)


Probablemente la gracia del asunto esté en ese magnífico punto de debe ser mantener una motivación vital  suficiente como para que guíe nuestro destino pero que al mismo tiempo nos permita cierto grado de ecuanimidad sobre como, para encajar la posibilidad de no alcanzarlo y vivir felices con ello, sin llegar a ser unos pusilánimes.

Al principio comentábamos la frase de Randy Paush. No puedo dejar de recomendar la visualización de su inspirador vídeo ...siempre lectura positiva. Buena actitud vital sobre todas las cosas.

Se quedan cuestiones y temas en el tintero... saber decir "no",  aceptar nuestras limitaciones, equilibrar nuestra vida profesional... personal, comer sano, hacer ejercicio... y seguro que muchísimas cosas más que a buen seguro nos ayudan a ser felices. En cualquier caso, por no alargarnos más y hasta que tengamos tiempo de abordar éstos y otros temas planteo... si entendemos realmente la diferencia entre vivir y existir... y qué nivel de consciencia tenemos en nuestra propia vida.

"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes."

domingo, 22 de abril de 2012

Lastre mental

¿Como se "educa" a un elefante para que no se escape...?

Cuando los elefantes son pequeñitos se les ata una pata a una fuerte estaca con una cadena. El animal aprende rápido que, por mucho esfuerzo que haga, su vida va a estar limitada al radio que define la cadena alrededor de dicha estaca... tanto es así, que ya adultos, siendo mucho más fuertes, un simple cordel basta para que el animal sienta en su pata que aún lleva el "poderoso" grillete que le impide marcharse, cuando un simple tirón bastaría para caminar donde le placiera.

Así funciona nuestra mente, que nos permite aprender y adaptarnos, pero que nos lastra a la postre si no corregimos ciertas conductas inadecuadas.

Admitámoslo, para ciertos aspectos de nuestra vida somos prisioneros de nuestra propia mente que encorsetada en clichés, falacias sociales, prejuicios culturales y/o traumas varios puede llegar a retorcerse por liberarse de ella misma, atrapada entre incongruencias que quizás ni siquiera nos planteamos o entendemos pero que damos por válidas, con el riesgo de acabar en extremo, además, intoxicados por químicos que prometen "hacernos sentir mejor" tras un elenco de contraindicaciones que preferimos no conocer...

Y más allá de ser prisioneros, podemos llegar a ser verdaderas víctimas de nuestra mente... títeres manejados con extrema facilidad por una mente llena de ruido (hay verdaderos profesionales en la generación de ruido...), polución mental que nos hace divagar hacia destinos no productivos, y que lejos de enriquecernos nos pueden hacer caer hacia fines primitivamente egoístas y ruines.

La peligrosa solidez de las creencias

Se puede discutir con una persona de lo que sabe, pero no de lo cree.

La creencia de algo, independientemente de su naturaleza, puede llegar a estar más arraigada en nuestra mente que cualquier conocimiento. Me puedes demostrar que estoy equivocado sobre algo, y mi razón no tendrá por más, tarde o temprano, que admitir su error (ya a cada cual le puede costar más o menos... salvo en casos extremos...), pero en el campo de las creencias las cosas cambian... y más cuando hablamos de lo sutil, de lo intangible...

Si dejo de creer en algo a lo que me aferro, mi sistema se tambalea, y eso, me crea un problema, un conflicto que a veces puede resultar traumático solucionar.

En la magnífica película Inception (Origen) se plantea, a mi parecer, de forma muy acertada. Deja germinar una idea (el origen de la misma) en una persona, para que florezca una creencia... y será inamovible, hasta el punto de condicionar a una persona (sentimiento, convicción...).

De todas las ideas generadas artificialmente en nosotros, sin comprensión directa, sin experimentación personal, las más peligrosas son los prejuicios, precisamente por esa falta de base que es el conocimiento real. Ya dijo Albert Einstein, refiriéndose a esta era en la que vivimos:

"Es mas fácil desintegrar un átomo que un prejuicio"

A lo largo de la historia nos hemos masacrado por imponer a nuestro dios, nos hemos pegado por defender a nuestro equipo de fútbol, o hemos calumniado contra una idea política que no es la nuestra, pero añade ignorancia y obtendrás xenofobia, racismo, intolerancia, etc... en definitiva: odio irracional y desmedido en distintas y peligrosas combinaciones.

Es inquietante ver con qué velocidad y facilidad puede llegar a crecer la semilla del odio. Si todos los vegetales crecieran igual, no habría hambre en el mundo.

Cambio de enfoque

Deberíamos ser capaces de frenar de vez en cuando la "inercia mental" producto muchas veces de un ideal mal formado, quizás víctimas de ruido exterior. Fomentar la autocrítica, y si además somos capaces, escuchar la crítica ajena de aquellos que realmente nos quieren.

Cuestionar los pensamientos más arraigados y plantear si son aún válidos e intentar escuchar la opinión de aquellos librepensadores que aún quedan, en lugar de palabras mediatizadas pronunciadas con el único afán de mover masas en pro de una causa no necesariamente justa, teniendo en cuenta, que el primer librepensador debe ser uno mismo.

Quizás deberíamos también plantearnos juzgar por nosotros mismos más a menudo si ello es necesario, ya que lo que es válido para alguien, no tiene porqué ser válido para mi. Su verdad, no tiene porqué ser mi verdad.

A veces puede ser necesario un reset mental y procurar olvidar selectivamente aquello que no nos ayuda ni nos enriquece como personas, y sobre todo teniendo en cuenta que, por mucho que muchos se esfuercen

"Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él."